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miércoles, 26 de octubre de 2016

EL NECESARIO AUTO-CONTROL DE LAS EMOCIONES

EL AUTO CONTROL EMOCIONAL EN EL DOCENTE

Las emociones se nos presentan en forma compleja, y como un tema sin tratamiento en la docencia. Sabemos que es imprescindible el logro de un autocontrol emocional... ¿En qué técnicas nos podemos apoyar? ¿Cuál es el valor de la educación emocional del docente?

Identificación y expresión de emociones


 La escuela puede contribuir a una mejor convivencia social, comenzando por repensar lo que sucede en ella ¿Qué hacemos por al aprendizaje emocional? ¿Ayudamos a reconocer los propios sentimientos? ¿A autoregurlarlos?

 Es frecuente que el aprendizaje emocional se dé por hecho; sin embargo, ni la familia ni la escuela se ocupa de él. En la escuela hay multiplicidad de escenarios y de oportunidades, para que tanto niños como adolescentes aprendan a identificar las emociones que experimentan en diferentes situaciones, lo cual debe comenzar por reconocer el mismo vocabulario de los sentimientos. En diferentes oportunidades, el vocabulario emocional es limitado incluso para los adultos. Saber la gran gama de sentimientos que un ser humano puede experimentar es un primer paso para identificar emociones. Aprender a reconocerlas en sí mismo y en los demás, sería el segundo.

 La literatura y los hechos históricos representan excelentes disculpas para identificar las emociones de personajes ficticios y reales; para ver qué acciones siguieron a esas experiencias emocionales y cuáles fueron sus consecuencias; para luego pasar a la vida cotidiana de los estudiantes y determinar en qué situaciones ellos y otras personas de su entorno cercano experimentan o han experimentado esas emociones. Recordemos que el identificar emociones en otros conlleva el desarrollo de la empatía.

 Además, es necesario tener en cuenta las normas, muchas veces implícitas, que se dan en la escuela para experimentar emociones autoevaluativas. Por ejemplo, se debería promover sentir orgullo por cooperar para el logro de una tarea común o por ayudar o consolar a otro, y no solo por destacarse individualmente; o adelantarse a la culpa que se debería sentir al maltratar a otro para evitar hacerlo. La indignación frente al sufrimiento causado a otros, por ejemplo en situaciones de bullying, debería llevar a otros a actuar para frenar la situación.
También, unida a la identificación de emociones está su autorregulación. En un principio, los niños dependen de la regulación externa, pero gradualmente incrementan los mecanismos internos de regulación. Esto es posible si se aprende desde temprano a manejar las propias emociones, especialmente aquellas que pueden llevar a producir daño o a escalar los conflictos, como la rabia y los sentimientos de venganza.

  Un nivel moderado de activación emocional aumenta la motivación personal, tiene un beneficioso efecto para afrontar los pequeños o grandes retos que se presentan en la vida diaria y predispone para un mejor rendimiento en el mundo laboral, en la medida adecuada las emociones resultan beneficiosas para el equilibrio de una persona.
Cabe reflexionar sobre algunos pensamientos distorsionados que afectan las emociones del profesor, tales como: falta de autovaloración, falta de aceptación del cuerpo, inseguridad, falta de aceptación de la realidad, vivir en pasado o futuro, necesidad de aprobación, culpabilidad, perfeccionismo, preocupación, entre otros. 

ALGUNAS CUESTIONES

De los citados, quizás lo que más preocupa y afecta al docente es el perfeccionismo, cuando se pregunta:

¿Por qué debo hacerlo todo bien?
¿Quién está anotando mis errores o debilidades?
¿Continuaré en esta institución si no me ven perfecto/a?

 A veces, resulta paralizante la búsqueda constante del éxito en todo lo que se hace. La misma ansiedad que da plantearse hacer las cosas a la perfección, conduce, muchas veces, a hacerlas peor, ya que la ansiedad impide pensar con claridad.

 Puede haber ocasiones en las que según sus propias reglas el docente fracase en algo. Pero ese fracaso puede ser productivo, puede servir de incentivo al trabajo, superando obstáculos. Lo importante es no equiparar el acto, a su valor como persona.
 También inciden en el docente los prejuicios, que se basa no tanto en lo que uno detesta o en lo que desagrada, sino en el hecho de que es más fácil y más seguro quedarse con lo conocido. Esto trabaja en contra del profesor ya que evita que exploren lo desconocido.
  
 Al ser espontáneos, se elimina los prejuicios y se permite conocer y tratar con la gente e ideas nuevas. Los docentes pueden decidir vivir cada día de una manera diferente, siendo espontáneos y vitales o pueden temer a lo desconocido y quedarse igual siendo los mismos de siempre. Lo opuesto al crecimiento es la igualdad o monotonía. Son los docentes los que eligen qué desean para su vida profesional, buscar sus propios cambios emocionales; sustentar su autoestima en sus valores personales y profesionales; estimular nuevos contactos y experiencias con la interacción con otros colegas que denotan emociones equilibradas.
Se debe verbalizar lo positivo y buscar cambiar lo negativo. El docente debe fijarse metas que logren la adquisición de nuevas habilidades y conductas, ya que escucha demasiados “debes” o “deberías” a lo largo de su carrera y en sus actividades; eso genera temor a defraudar y genera inquietud, lo importante es que manifieste sus emociones de una manera correcta, serena y confiada.
Hacer lo que uno quiere es libertad, siempre y cuando no se atente contra la libertad del otro. Es importante recordar que la idea es decidir por uno mismo, no influenciados por los demás, y uno puede equivocarse en esa elección, pero si se busca lo mejor para los alumnos y la gestión, los errores ayudan a crecer como profesionales y como personas.
  
Un buen docente es el que promueve el progreso de los estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y emocionales; al mismo tiempo que ayuda a mejorar su propia educación emocional y la evidencia en el aula.


Algunas técnicas para lograr el autocontrol emocional

  Pueden haber una gran variedad de técnicas para coadyuvar al logro del preciado autocontrol emocional, en este apartado, solo se mencionan algunas ideas básicas tales como la relajación, la re-estructuración cognitiva, el refuerzo, la detención del pensamiento, el entrenamiento asertivo, las técnicas de afrontamiento, la visualización. 

  Según Albert Ellis, hay juicios racionales específicos, que pudieran ayudar en este proceso.

1.- No es una necesidad esencial para un adulto poder contar con el amor y la aprobación de todas las personas que para él son importantes.
2.- Sería conveniente no valorarse a sí mismo sobre la base de la suficiencia, las actitudes y los logros externos.
3.- No hay que acusar o castigar a otros ni a uno mismo por actos que se cometan tanto sea por ignorancia, trastornos emocionales o por lo que sea.
Sí, aplicar medidas de protección para corregir esos errores y que no se repitan en el futuro y que ese ser humano se convierta en alguien que puede vivir en sociedad.
4.- Habría que tratar de no interpretar como una catástrofe toda situación que no se presente como uno querría.
5.- Casi ningún caso de desdicha se debe a hechos externos, sino a los pensamientos internos (lo que no se dice).
6.- Con sólo preocuparse por peligros en acecho y meditar sobre la posibilidad de que se produzcan hechos temidos no se evitan las situaciones desagradables.
7.- La actitud constante de elegir siempre el camino fácil, evitando dificultades y responsabilidades, suele llevar a la indolencia, a los temores y al aburrimiento.
No ser demasiado exigentes consigo mismos ni demasiado poco exigentes. Buscar el equilibrio.
8.- Toda persona tendría que tratar de adquirir un grado de independencia saludable, en lugar de apoyarse en y/o depender de otra persona más fuerte que uno mismo. La meta de la independencia total es irrealista e indeseable. Es irrealizable en la sociedad ya que uno es en cierta medida, interdependiente. Pero se hace la diferencia con la dependencia parasitaria y las pautas racionales de compañerismo, amistad y cooperación.
9 .Inevitablemente, la historia pasada de un individuo ha ejercido influencias sobre su conducta presente, lo cual no implica que tenga que seguir dirigiéndola, ni afectándola.
10.- De nada sirve preocuparse por los problemas y trastornos ajenos. No hay que confundir el deseo de brindar asesoramiento y ayuda a los demás, con la tendencia a preocuparse excesivamente por ellos.
11.- Quien se pone como meta la perfección o el control absoluto de las exigencias de la vida suele sumergirse en el pánico y la ineficiencia. Errar es humano ya que el hombre es un ser falible. No se deben esperar soluciones perfectas, que tal vez ni siquiera existan.

Extraído de:
Sentimientos y actitudes en la escuela
Gloria I. Rodríguez

En EDUCACIÓN, VALORES Y CIUDADANÍA


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